W.C.

Naturalmente el gesto de tirar de la cadena resulta automático después de utilizar el WC. Teniendo en cuenta que este gesto implica la descarga de 8 a 10 litros de agua potable y que se utiliza entre cuatro y seis veces al día por persona, el consumo de agua del WC es aproximadamente un 30% del consumo total de una casa. Es por tanto una cantidad importante de agua que se desperdicia en muchas ocasiones, ya que 10 litros para diluir y transportar una deposición sólida es una cantidad razonable, pero es un exceso para el resultado de una micción.

Además hay que mencionar que por el WC se desechan productos celulósicos como papel higiénico o incluso tampones y compresas y productos tóxicos como la lejía, limpiadores diversos, restos de pinturas y disolventes, aceites usados, medicamentos caducados, etc. Todos estos productos dificultan en gran medida los procesos de tratamientos de las aguas y generan la formación de fangos con presencia de sustancias indeseables, metales pesados, residuos de pesticidas y productos químicos diversos, que requieren un posterior tratamiento. En el caso de no disponer de depuradoras, la situación se agrava ya que estos productos acaban dispersos por el medio acuático provocando contaminaciones que alteran los sistemas naturales.


¿Qué podemos hacer?

  • Ahorro de agua: Sistemas de ahorro ya diseñados permiten oprimir el botón para aguas mayores y consumir 9 litros o bien el de aguas menores y consumir 3 litros. Otros disponen de un sistema de agua a presión bastante efectivo, o incluso existen sistemas que permiten interrumpir la descarga a voluntad.
    En el caso de no disponer de tales sistemas, podemos colocar una o dos botellas llenas de líquido dentro de la cisterna para reducir el flujo.
  • Coloquemos una papelera junto al WC donde depositar papeles, compresas, colillas, bastoncillos, etc.
  • Evitemos utilizar el inodoro como un agujero mágico para deshacernos de todo aquello que queramos y busquemos alternativas: puntos limpios, recogida selectiva, etc.
  • Utilicemos productos alternativos como el vinagre de limpiar o los productos ecológicos presentes en el mercado para evitar el uso de lejía y productos tóxicos.

La ducha y el lavabo

Tanto la utilización de la ducha, como el baño y el lavabo implican un consumo de agua y de energía para calentarla, que varía según sea nuestra conducta y las mejoras que tengamos instaladas. Así, puede suponer entre un 25 y un 30% del total del agua consumida en el hogar y aproximadamente 3 Kwh de electricidad o 0.4 m3 de gas (cantidades necesarias para calentar 100 litros de agua a 25ºC). Además se generan aguas residuales después de su utilización (aguas grises) contaminadas por restos de jabones y productos domésticos.

¿Qué podemos hacer?

Ahorro de agua:

  • Cerremos el agua del grifo cuando no la utilicemos.
  • Incorporemos a la ducha cabezales de bajo consumo que reduzcan el caudal de agua mediante estrangulación mecánica de su paso o mediante un sistema de turbulencia, es decir, mediante la reducción de la superficie por donde sale el agua o bien mediante la aceleración de la velocidad del agua.

Ahorro de energía:

  • Ajustemos la temperatura del calentador a la temperatura deseada del agua caliente de manera que no tengamos que abrir el grifo de agua fría para mezclarla.
  • Adquiramos sistemas solares para calentar el agua de nuestro hogar que aunque requieran una mayor inversión inicial y pueden ser laboriosos de instalar resultan muy rentables a largo plazo. O bien aprovechemos el calor del sol para calentar el agua dejando cubos al sol.