Sector agrícola

En muchas ocasiones las prácticas de cultivo o de regadío inadecuadas o el uso de fertilizantes y pesticidas provocan la degradación del suelo con la consecuente pérdida de fertilidad y de producción. Los sistemas de riego poco ahorradores o las instalaciones de riego en malas condiciones generan un gran desperdicio de agua e incluso pueden acabar agotando los recursos hídricos superficiales disponibles y sobreeexplotar los acuíferos.

Los vertidos incontrolados de residuos líquidos y sólidos procedentes de la agricultura contaminan los suelos y las aguas afectando directamente a los cultivos. Además se produce la emisión de gases procedentes de la quema de combustibles fósiles, la pulverización de fertilizantes y la quema de residuos.

¿Qué podemos hacer?

  • Reducir el uso de fertilizantes químicos a favor de los fertilizantes orgánicos (estiércol y purines).
  • Ajustar las cantidades necesarias de fertilización según el tipo de cultivo, suelo, clima, época del año, ... evitando fertilizar en exceso.
  • Reducir el uso de pesticidas aplicando técnicas de control biológico de plagas, en especial evitar la utilización de aquellos productos más tóxicos.
  • Elegir el método de aplicación correcto de fertilizantes y fitosanitarios evitando las pérdidas por volatilización.
  • Utilizar sistemas de regadío que eviten al lavado de suelos y el despilfarro de agua.
  • Utilizar energías renovables en todas las instalaciones y maquinaria.
  • Practicar la rotación de cultivos y el cultivo en barbecho, con el fin de evitar un empobrecimiento del suelo.
  • Cultivar leguminosas en los barbechos para favorecer la fijación de nitrógeno en el suelo.
  • Evitar técnicas de laboreo y cultivo esquilmantes que contribuyan a la destrucción del suelo.
  • Evitar el monocultivo. De esta forma se reducirá el riesgo de plagas y el agotamiento de nutrientes del suelo.
  • Conservar la vegetación natural existente entre parcelas (matorrales, setos, arbustos,…), favoreciendo de esta forma el mantenimiento de la biodiversidad y de fauna beneficiosa para los cultivos.
  • Mantener en estado correcto la maquinaria, evitando pérdidas de aceite o combustible.
  • Envases, cartones, plásticos,... deben ser tratados como Residuos Sólidos Urbanos, procurando reducir su utilización y depositándolos en los vertederos adecuados. Especial atención hay que poner en los envases que contegan sustancias tóxicas o peligrosas.
  • No quemar rastrojos ni basuras ni extender sus cenizas por el campo. Esta práctica tan habitual es muy nociva además de por la producción de gases contaminantes, por el efecto negativo de sus cenizas en el suelo (desestabilizando sus propiedades).
  • Los restos vegetales (ramas, excedentes de producción, ...) pueden reutilizarse para fabricar piensos animales, camas de ganado, ...
  • Depositar el aceite usado en los centros de tratamiento específicos para ello.
  • No vaciar al medio los restos de pesticidas y otros productos químicos, que quedan en los envases.